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Árbol del amor, ciclamor, árbol de Judas, árbol de Judea

Cercis siliquastrum

Autores

E.B. Miras Pérez, A. F. Carrillo López & R. Díaz García

Descripción

Es un árbol caducifolio que alcanza los 5 metros de altura, aunque cuando se desarrolla sobre condiciones óptimas puede superar los 10 metros. Su tronco es irregular, de corteza lisa y grisácea cuando el ejemplar es joven, y rugosa, agrietada y de color oscuro cuando es adulto. Las hojas se disponen de modo alterno en el tallo y tienen forma acorazonada. Sus flores son de color rosa, abundantes y se agrupan en racimos, la floración se produce desde el mes de marzo a mayo, antes de la aparición de las hojas. El fruto es una legumbre de color pardo-rojizo, la cual madura en julio, permaneciendo en el árbol durante varios meses, su dispersión es por efecto de la gravedad. La polinización es entomófila (a través de los insectos) y autocompatible (autofértil).

Se desarrolla en clima templado-cálido o templado, ya que es resistente a las temperaturas altas, sequía, insolación, veranos áridos y calurosos, sin embargo no soporta las heladas intensas o prolongadas. Tiene la capacidad de resistir la contaminación de las ciudades y desarrollarse sobre cualquier tipo de sustrato.

Origen e introducción

El árbol del amor es nativo del oriente de la región mediterránea y se encuentra distribuido por el sudoeste y sudeste de Europa y oeste de Asia. En su hábitat natural se encuentra en las orillas de los arroyos, llegando a formar bosquetes bajos. En la Región de Murcia aparece de modo puntual por todo el territorio, aunque resulta ser más abundante como especie naturalizada en las zonas no muy frías del Noroeste, como sería el caso del Carrascalejo en Bullas.

Es utilizado con fines ornamentales, debido a su floración llamativa, especialmente en el centro y sur de Europa. Es frecuente en zonas urbanas como jardines, parques y alineaciones de calles.

Impacto

Dadas sus características ecológicas, tiene una gran facilidad para establecerse sobre el levante de la península ibérica. Este hecho puede provocar el desplazamiento de la vegetación nativa, sobre todo en zonas riparias o con compensación hídrica por presencia de agua en el subsuelo.

Cómo erradicarlas

Pueden emplearse diversos métodos para su eliminación, tales como: físicos, químicos y biológicos. En concreto, puede emplearse la tala del tronco y el posterior tratamiento químico de los tocones o cubrimiento con coberturas opacas (para impedir la realización de la fotosíntesis), ya que posee tendencia a emitir retoños basales. Con respecto al control biológico, se conocen algunas plagas que pueden afectarle como el chancro de la corteza (Nectria cinnabarina) y la verticilosis (Verticillium dahliae).


Especies Aloctonas - CARM 2017

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